"No tenía ninguna fé en que ocurriera lo que deseaba, y sabía que sin fe no ocurriría. Sabía que sin fe no ocurre nada de lo que debería ocurrir, y con fe casi siempre tampoco."
Pensé enviarte esta frase, y decirte que es la última vez que te escribo (supongo que en el afán de que corras hacia mí pidiéndome que no te lo haga), pero no lo voy a hacer.
No sé por qué si siempre estoy tan bien, llegan estos momentos y me tiran al suelo. Estoy triste, porque no tiene remedio. Estoy enojada, porque perdí, porque aposté y perdí, porque lo di todo y me equivoqué.
Me siento usada, como un escalón que pisaste para poder estar bien ahora.
"mírame, quedé en el suelo y no puedo levantarme"
Algo debe cambiar, no sé que tan instantáneo o gradualmente, pero algo debe de suceder.
literas y chicos del MIDE
otra vez... más de la mitad del sueño desapareció antes de lograr plasmarla, pero supongo que así es esto.
Recuerdo que debíamos quedarnos en un cuarto muy muy alto a pasar la noche, no sé exactamente quienes, seguro debíamos ser puros becarios del MIDE. Estábamos en un cuarto con unas literas que estaban encimadas unas sobre otras, como unos 8 pisos, como para 6 personas en cada piso. Estábamos en una especie de base militar, porque había soldados corriendo siempre en grupos y entrenando, los veíamos por las ventanas.
Recuerdo haber entrado a ese gran cuarto y a comenzar a subir las escaleras hasta el último piso de la litera, detrás de mí venían Laura Rodríguez y Edna. Arriba estaba ya durmiendo alguien junto a Luis Rojas. Arturo también estaba arriba, no ofrecía la mano para subir por fin al último piso. En determinado momento los soldados llegaron a despertarnos y a invitarnos a iniciar las actividades del día haciendo ejercicio, pero yo tenía hambre, así que decidía abrir una lata de atún, pero de algún modo´mientras hacía palanca para abrir la lata, ésta, con una tecnología de seguro doble se abría también en la parte de abajo, regando todo el aceite del atún sobre el colchón. Laura Rodríguez me regañaba por tirar el aceite en la cama.
FIN
Recuerdo que debíamos quedarnos en un cuarto muy muy alto a pasar la noche, no sé exactamente quienes, seguro debíamos ser puros becarios del MIDE. Estábamos en un cuarto con unas literas que estaban encimadas unas sobre otras, como unos 8 pisos, como para 6 personas en cada piso. Estábamos en una especie de base militar, porque había soldados corriendo siempre en grupos y entrenando, los veíamos por las ventanas.
Recuerdo haber entrado a ese gran cuarto y a comenzar a subir las escaleras hasta el último piso de la litera, detrás de mí venían Laura Rodríguez y Edna. Arriba estaba ya durmiendo alguien junto a Luis Rojas. Arturo también estaba arriba, no ofrecía la mano para subir por fin al último piso. En determinado momento los soldados llegaron a despertarnos y a invitarnos a iniciar las actividades del día haciendo ejercicio, pero yo tenía hambre, así que decidía abrir una lata de atún, pero de algún modo´mientras hacía palanca para abrir la lata, ésta, con una tecnología de seguro doble se abría también en la parte de abajo, regando todo el aceite del atún sobre el colchón. Laura Rodríguez me regañaba por tirar el aceite en la cama.
FIN
Teleférico y caída libre
Poco recuerdo ya del sueño. Estaba en la cima de una montaña, había subido una serie de escalones escondidos entre la maleza. En la punta, estaba Poncho y me hablaba de una especie de teleférico para llegar a la cima de la montaña de junto. Nos acercábamos y subíamos a un cubo pequeño y en malas condiciones. Un señor nos ayudaba empujando el cubo hacia la nada. La sensación de caída me hacía gritar, pero pronto me daba cuenta que en vez de caer comenzábamos a deslizarnos por el cable ya hacia la otra cima. Le recordé a Poncho no poner los dedos sobre el cable para evitarnos accidentes.
Llegando a la otra cima unos escalones de alambre que salían de la pared me llevaban a un cuarto dónde me encontraba a Mariana. Le preguntaba qué íbamos a hacer y ella contestaba que iba a decir que se iba a una práctica, pero en realidad iba a ir a una fiesta, me invitaba a unirme a ella.
Llegando a la otra cima unos escalones de alambre que salían de la pared me llevaban a un cuarto dónde me encontraba a Mariana. Le preguntaba qué íbamos a hacer y ella contestaba que iba a decir que se iba a una práctica, pero en realidad iba a ir a una fiesta, me invitaba a unirme a ella.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)