Y encima, sale bien.

No sé por qué eres tan lindo (y tan lindo conmigo), pero GRACIAS, sinceramente. No quise decepcionarte, me siento culpable porque creo que tú mereces mucho más que mis dudas. No quiero dañarte, por eso me enloqueció lo de la visita al médico. Yo no sé cómo fueron las cosas, no sé cómo te amaron antes; en cuanto a mí, creo que nunca me sentí tan  -bien- querida. Fui afortunada al conocerte, se me sale la emoción por escribirte esto, eres.... no sé, único, y en serio en serio, APRECIO DE SOBREMANERA las cosas que haces, desde que te preocupes porque llegue a mi casa hasta que te dediques a atender a la gente con sus problemas de salud.  Te quiero y quiero que irradies felicidad. Te quiero y siento esas ganas de que seas muy feliz

padecer y acatar la pérdida y el olvido

Aún con todo, sigo aparentando, sin embargo el autoengaño no funciona por mucho, nunca falta la frase que me recuerda cuánto me dolió, y con ese particular don para revivir -literalmente- los recuerdos, las heridas se vuelven a hacer.
Pero nada pasó en vano, es cierto. Con heridas y todo soy más fuerte.
¿dejará de doler un día? Eso espero.... entonces podré, como dice el tango, querer sin presentir.
Hasta entonces JP, no podré decirte que te extraño. Hasta que esté por fin en calma conmigo y no me sigan más fantasmas, entonces te veré y si así lo decides nos pasará absolutamente todo.