Poco recuerdo ya del sueño. Estaba en la cima de una montaña, había subido una serie de escalones escondidos entre la maleza. En la punta, estaba Poncho y me hablaba de una especie de teleférico para llegar a la cima de la montaña de junto. Nos acercábamos y subíamos a un cubo pequeño y en malas condiciones. Un señor nos ayudaba empujando el cubo hacia la nada. La sensación de caída me hacía gritar, pero pronto me daba cuenta que en vez de caer comenzábamos a deslizarnos por el cable ya hacia la otra cima. Le recordé a Poncho no poner los dedos sobre el cable para evitarnos accidentes.
Llegando a la otra cima unos escalones de alambre que salían de la pared me llevaban a un cuarto dónde me encontraba a Mariana. Le preguntaba qué íbamos a hacer y ella contestaba que iba a decir que se iba a una práctica, pero en realidad iba a ir a una fiesta, me invitaba a unirme a ella.
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