Y encima, sale bien.
No sé por qué eres tan lindo (y tan lindo conmigo), pero GRACIAS, sinceramente. No quise decepcionarte, me siento culpable porque creo que tú mereces mucho más que mis dudas. No quiero dañarte, por eso me enloqueció lo de la visita al médico. Yo no sé cómo fueron las cosas, no sé cómo te amaron antes; en cuanto a mí, creo que nunca me sentí tan -bien- querida. Fui afortunada al conocerte, se me sale la emoción por escribirte esto, eres.... no sé, único, y en serio en serio, APRECIO DE SOBREMANERA las cosas que haces, desde que te preocupes porque llegue a mi casa hasta que te dediques a atender a la gente con sus problemas de salud. Te quiero y quiero que irradies felicidad. Te quiero y siento esas ganas de que seas muy feliz
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el desamor en la piel,
nevitablemente inútil,
Terrón de sal
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